Your post title

CULTURE

10/25/20226 min read

Suspendisse faucibus mauris massa, ut scelerisque est ultricies nec. Aliquam quis dictum tortor. Nunc tincidunt gravida ornare. Sed pulvinar faucibus dolor ac efficitur.

El Proyecto MKUltra: cómo la CIA experimentó con ciudadanos sin su consentimiento durante 20 años

LSD, tortura psicológica, lavado de cerebro. No es ciencia ficción. Es un programa oficial del gobierno de Estados Unidos que duró dos décadas.

Por Redacción Conspiración.es · Publicado: 15 Dic 2024 · 9 min lectura · Actualizado con documentos desclasificados 2023

🧠

Archivos CIA · Proyecto MKUltra · 1953-1973

Imagen: sustituir por foto de archivo de la época. Fuente recomendada: unsplash.com (buscar "CIA document" o "cold war secret")

Imagina que te invitan a una fiesta. Te dan una copa. Horas después estás en una habitación sin saber cómo llegaste allí, con extraños en bata blanca observándote mientras alucinaciones te destrozan la mente. No sabes que eres parte de un experimento del gobierno. No diste tu consentimiento. Y nadie te pedirá perdón.

Esto no es una escena de película de terror. Es lo que le ocurrió a cientos de ciudadanos estadounidenses y canadienses entre 1953 y 1973, dentro del programa más oscuro de la historia de la CIA: el Proyecto MKUltra.

Durante veinte años, la Agencia Central de Inteligencia financió en secreto más de 150 subproyectos en 80 instituciones distintas, entre ellas universidades de élite, hospitales psiquiátricos y prisiones federales. El objetivo era uno solo: encontrar la manera de controlar la mente humana.

· · · · ·

¿Cómo empezó todo?

El contexto era la Guerra Fría. Corría 1950 y la CIA estaba aterrorizada. Los informes de inteligencia apuntaban a que la Unión Soviética y China estaban desarrollando técnicas avanzadas de lavado de cerebro. Soldados americanos capturados en Corea parecían haber sido "reprogramados" para declarar contra su propio país.

El director de la CIA, Allen Dulles, no podía dormir. Si el enemigo tenía esa capacidad, Estados Unidos necesitaba la misma, o una mejor. En abril de 1953, firmó la autorización de un programa ultrasecreto. Le pusieron nombre en código: MKULTRA.

"Necesitamos un arsenal de armas que no dejen marcas visibles. Armas que actúen sobre la mente."— Allen Dulles, director CIA, 1953

El hombre elegido para dirigir el programa fue el doctor Sidney Gottlieb, un químico brillante con un doctorado de Caltech y una cojera congénita que le hacía caminar con dificultad. Sus colegas lo llamaban "el fontanero negro". En los archivos clasificados, aparece como el arquitecto de algunos de los experimentos más perturbadores que un gobierno democrático haya ordenado jamás.

· · · · ·

Lo que hacían: experimentos que desafían la imaginación

El programa tenía varios ejes de investigación. Todos inquietantes. Algunos directamente criminales.

El LSD como arma

La CIA quedó fascinada con el LSD casi desde el momento en que lo descubrió. Si una dosis microscópica podía provocar alucinaciones durante horas, ¿podría usarse para hacer hablar a un espía? ¿Para volver a alguien mentalmente inestable de forma permanente? ¿Para crear un "asesino teledirigido" sin memoria de sus actos?

Para responder estas preguntas, decidieron experimentar. Y para experimentar, necesitaban sujetos. Ahí empezó el horror: administraron LSD sin consentimiento a soldados, presos, pacientes psiquiátricos e incluso a sus propios empleados de la CIA. En algunos casos, los agentes se lo daban unos a otros en las fiestas de la oficina, como una broma.

7.000

Militares estadounidenses expuestos a LSD sin saberloSegún los documentos desclasificados, entre 1953 y 1964 más de 7.000 soldados fueron sometidos a experimentos con LSD y otras drogas psicoactivas sin su conocimiento ni consentimiento.

Uno de los casos más documentados es el de Frank Olson, un bacteriólogo del ejército al que sus propios compañeros de la CIA echaron LSD en el café durante una reunión de trabajo en 1953. Días después, Olson cayó desde la ventana del décimo piso de un hotel de Nueva York. Su muerte fue clasificada como suicidio. Su familia lleva 70 años reclamando que fue un asesinato.

Privación sensorial y tortura psicológica

El LSD era solo una herramienta. MKUltra también financió experimentos con privación sensorial prolongada, electroshock a voltajes extremos, hipnosis forzada y aislamiento total durante semanas. Todo ello en pacientes psiquiátricos que habían acudido a un hospital buscando ayuda.

El caso más escandaloso tuvo lugar en el Hospital Allan Memorial de Montreal, bajo la dirección del doctor Ewen Cameron, financiado directamente por la CIA a través de organizaciones pantalla. Cameron sometía a sus pacientes a sesiones de electroshock de 30 a 40 veces más intensas que lo habitual, les inducía comas de semanas de duración con barbitúricos, y les reproducía en bucle mensajes grabados durante horas mientras dormían. Su objetivo era "borrar" la personalidad previa del paciente y "reprogramarla" desde cero.

"Cuando desperté no sabía cómo se llamaban mis hijos. No sabía cómo se llamaba mi marido. No sabía quién era yo."— Testimonio de paciente del Hospital Allan Memorial, Comisión del Senado, 1977

· · · · ·

La red de encubrimiento: cómo lo ocultaron durante 20 años

MKUltra no fue un proyecto pequeño llevado en secreto por cuatro personas en un sótano. Involucró a 80 instituciones, entre ellas 44 universidades y colegios, 15 empresas farmacéuticas, 12 hospitales, 3 prisiones y numerosas clínicas. Toda esa red funcionó durante dos décadas sin que ningún periodista, político o fiscal lo descubriera.

¿Cómo? A través de un sistema de organizaciones pantalla creadas expresamente para canalizar el dinero sin que apareciera el nombre de la CIA. Fundaciones filantrópicas, asociaciones científicas, empresas privadas... todo falso. Todo controlado por Langley.

80

Instituciones que participaron en el programa44 universidades, 15 empresas farmacéuticas, 12 hospitales y múltiples prisiones recibieron financiación de la CIA para experimentos de control mental. La mayoría nunca supo que el dinero venía de la agencia.

En 1973, cuando el escándalo Watergate ponía a la CIA bajo la lupa del Congreso, el director Richard Helms ordenó destruir todos los archivos de MKUltra. Miles de documentos fueron triturados. Helms pensó que borraba la historia para siempre.

No contaba con que una caja de archivos había sido enviada por error a un almacén equivocado. En 1977, durante una auditoría rutinaria, un empleado encontró 20.000 documentos que Helms no sabía que existían. El escándalo estalló.

· · · · ·

1977: el día que el mundo lo supo

El 3 de agosto de 1977, el director de la CIA Stansfield Turner compareció ante el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos. Lo que dijo dejó la sala en silencio:

"La agencia realizó experimentos sobre el comportamiento humano que son claramente inaceptables. Admito que participamos en actividades que están fuera de los límites de lo que una sociedad democrática puede tolerar."— Stansfield Turner, director CIA, ante el Senado, agosto 1977

Era la primera vez en la historia que un director de la CIA admitía públicamente haber experimentado con ciudadanos sin su consentimiento. Las víctimas esperaban justicia. Lo que obtuvieron fue mucho menos.

El gobierno pagó indemnizaciones a algunas familias, siempre con la condición de firmar acuerdos de confidencialidad. Ningún responsable fue a la cárcel. Sidney Gottlieb, el arquitecto del programa, se retiró a una granja en Virginia donde cultivaba verduras y practicaba yoga hasta su muerte en 1999, sin haber pasado un solo día ante un juez.

· · · · ·

Lo que los documentos de 2023 añaden

En 2023, como parte de las desclasificaciones ordenadas sobre el caso Kennedy, salieron a la luz nuevos documentos de MKUltra que habían permanecido en archivos reservados. Lo más perturbador de lo que revelan:

Nuevas revelaciones 2023

  • Experimentos continuaron de forma encubierta al menos hasta 1977, cuatro años después del supuesto cierre del programa

  • Se identificaron nuevas instituciones españolas y latinoamericanas que recibieron financiación indirecta

  • Algunos subproyectos investigaban la creación de "mensajeros involuntarios", personas que transportaran información sin saberlo

  • Un subproyecto clasificado como MKOFTEN estudiaba el uso de drogas para inducir estados similares a la posesión demoníaca, con fines de desacreditación de objetivos

  • Al menos 14 muertes documentadas están directamente vinculadas a experimentos del programa, según los nuevos archivos

· · · · ·

¿Podría ocurrir hoy?

Es la pregunta que todo el mundo evita hacer en voz alta. Después de MKUltra, el Congreso de Estados Unidos aprobó regulaciones estrictas sobre experimentación humana. Cualquier investigación financiada por el gobierno requiere ahora consentimiento informado, supervisión ética independiente y transparencia.

Pero hay un detalle inquietante: todas esas regulaciones se aplican a lo que es público. Los programas clasificados siguen siendo clasificados. Y si algo nos enseñó MKUltra es que cuando la CIA decide que algo es secreto, puede mantenerlo así durante décadas.

En 2013, las revelaciones de Edward Snowden demostraron que la vigilancia masiva de ciudadanos había estado ocurriendo durante años sin que nadie lo supiera. En 2023, el Congreso escuchó testimonios de ex militares sobre programas de UAP cuya existencia nunca había sido reconocida. El patrón se repite.

MKUltra no fue una anomalía. Fue la demostración de que un gobierno democrático, elegido por el pueblo y para el pueblo, es capaz de tratar a sus propios ciudadanos como cobayas si cree que hay suficiente en juego. Los documentos existen. Las víctimas existieron. Y los responsables nunca rindieron cuentas. La próxima vez que alguien diga que "los gobiernos no pueden mantener secretos así", recuérdales que lo hicieron durante veinte años.

Related Stories

Good News Ltd © 2022

Good News empowers the generation of tomorrow for a brighter future and hope for every individual.

Reframe your inbox

Subscribe to our newsletter and never miss a story.

We care about your data in our privacy policy.